Hay momentos en los que nuestra vida parece estar ocurriendo más en el futuro que en el presente.
Pensamos en lo que podría pasar, imaginamos conversaciones que todavía no han ocurrido, anticipamos problemas y construimos respuestas para situaciones que quizás nunca lleguen. La mente intenta encontrar seguridad adelantándose a todo.
Y entonces aparece una pregunta incómoda: ¿cuánto de lo que hoy me preocupa realmente está bajo mi control?
La ansiedad muchas veces nos hace creer que pensar más en un problema nos dará mayor control sobre él. Sin embargo, podemos pasar horas intentando resolver mentalmente algo que simplemente no podemos controlar.
La Biblia presenta una alternativa interesante. Pablo escribe:
“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.”
Filipenses 4:6-7, NTV
Esto no significa ignorar los problemas ni pretender que todo está bien.
La fe cristiana tampoco debería reducir la ansiedad a una simple falta de confianza en Dios. Podemos amar profundamente a Dios y atravesar temporadas de temor, incertidumbre o ansiedad. También podemos necesitar conversar con alguien, buscar acompañamiento o recibir ayuda profesional.
La invitación de la fe es diferente: reconocer que no fuimos creados para cargar solos con todo lo que podría suceder mañana.
Pedro lo expresa así:
“Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.”
1 Pedro 5:7, NTV
Tal vez una de las razones por las que nos cuesta tanto soltar nuestras preocupaciones es que confundimos responsabilidad con control.
Somos responsables de tomar decisiones, trabajar, cuidar nuestras relaciones, administrar bien nuestros recursos y actuar con sabiduría. Pero no podemos garantizar los resultados.
Podemos preparar una conversación, pero no controlar la respuesta de la otra persona. Podemos hacer planes, pero no controlar todas las circunstancias. Podemos trabajar por nuestros sueños, pero no conocer exactamente cómo será el futuro.
La fe comienza a transformar nuestra manera de enfrentar la ansiedad cuando aprendemos a reconocer esa frontera.
Jesús habló precisamente del peligro de intentar vivir hoy las preocupaciones de mañana:
“Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy.”
Mateo 6:34, NTV
Quizás confiar en Dios no significa saber exactamente qué sucederá.
Quizás significa poder decir: no sé qué pasará, pero no necesito resolver mañana desde hoy.
Y eso puede cambiar profundamente nuestra manera de vivir el presente.
Para reflexionar
¿Qué situación futura está ocupando hoy demasiado espacio en tus pensamientos y cuánto de ella realmente puedes controlar?
¿Cómo cambiaría tu manera de enfrentar esa situación si confiaras en que Dios también estará presente mañana?
A veces la fe no nos entrega inmediatamente todas las respuestas. Nos enseña a caminar sin necesitarlas todas.
Amar a Dios, amar a las personas. Fundación El Cielo Gobierna
Servir, acompañar y ver vidas transformadas es nuestro mayor propósito.
Somos los directores de la Fundación El Cielo Gobierna, una organización que nació del llamado de Dios a servir y llevar esperanza a las comunidades.
Creemos en el poder de la educación, el amor y la fe para transformar realidades. Nuestro deseo es que cada niño, joven y familia pueda descubrir que su vida tiene un propósito y que no están solos.
Gracias por ser parte de esta historia. Juntos podemos seguir haciendo que El Cielo Gobierne en la tierra.
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