Hacemos planes, establecemos metas y tratamos de anticiparnos a lo que puede ocurrir. De alguna manera, tener claridad sobre el futuro nos hace sentir seguros.
Pero hay temporadas en las que simplemente no podemos ver el camino completo.
Una puerta se cierra. Un plan cambia. Tenemos que tomar una decisión sin conocer todas sus consecuencias. Oramos esperando dirección y, aun así, no tenemos todas las respuestas que quisiéramos.
Es precisamente allí donde la fe deja de ser solamente una idea y comienza a convertirse en confianza.
Proverbios dice:
“Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.”
Proverbios 3:5-6, NTV
Hay algo desafiante en estas palabras: “no dependas de tu propio entendimiento.”
No significa dejar de pensar, planificar o buscar sabiduría. Significa reconocer que nuestra perspectiva siempre será limitada.
Nosotros vemos el momento. Dios ve mucho más.
Quizás por eso algunas de las temporadas que más fortalecen nuestra fe son aquellas en las que Dios no nos muestra todo el mapa, sino solamente el siguiente paso.
Abraham es un buen ejemplo. Hebreos cuenta que cuando Dios lo llamó, obedeció y salió de su tierra aun sin conocer completamente su destino:
“Fue por la fe que Abraham obedeció cuando Dios lo llamó para que dejara su casa y fuera a otra tierra que Dios le daría como herencia. Abraham salió sin saber adónde iba.”
Hebreos 11:8, NTV
Salió sin saber adónde iba.
A veces queremos exactamente lo contrario: primero queremos saber y después obedecer.
Queremos garantías antes de avanzar.
Pero la fe muchas veces funciona en otro orden. No siempre recibimos claridad completa antes de dar un paso. En ocasiones tenemos suficiente luz para avanzar hoy y necesitamos confiar en Dios para descubrir lo que viene después.
Eso no convierte cada decisión difícil en una “señal de Dios”, ni significa que debamos actuar impulsivamente. Podemos buscar consejo, evaluar nuestras decisiones y actuar con sabiduría.
Pero después de hacer todo eso llega un punto en el que debemos reconocer que ningún plan puede eliminar completamente la incertidumbre.
Y quizás allí comienza una de las expresiones más profundas de la fe: avanzar responsablemente aun cuando todavía existen preguntas.
Para reflexionar
¿Hay alguna decisión en tu vida que has pospuesto porque estás esperando tener todas las respuestas antes de avanzar?
¿Qué cambiaría si, en lugar de pedirle a Dios que te muestre todo el camino, comenzaras preguntándole cuál es el siguiente paso?
No siempre necesitamos ver todo el camino para comenzar a caminar. A veces necesitamos confiar en Aquel que sí puede verlo.
Amar a Dios, amar a las personas. Fundación El Cielo Gobierna
Servir, acompañar y ver vidas transformadas es nuestro mayor propósito.
Somos los directores de la Fundación El Cielo Gobierna, una organización que nació del llamado de Dios a servir y llevar esperanza a las comunidades.
Creemos en el poder de la educación, el amor y la fe para transformar realidades. Nuestro deseo es que cada niño, joven y familia pueda descubrir que su vida tiene un propósito y que no están solos.
Gracias por ser parte de esta historia. Juntos podemos seguir haciendo que El Cielo Gobierne en la tierra.
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